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martes, 4 de junio de 2013

NO es posible no comunicarse

Como tenía algo abandonado el blog voy a reproducir aqui algunas entradas sobre comunicación e Internet que estoy publicando semanalmente en el blog de Neo Labels. Esta en concreto trata sobre como todo comunica y la imposibilidad de no comunicarnos con otros.



"Es Imposible no comunicarnos": Este es uno de los cinco axiomas, a mi personalmente el que más me impresiona, en la teoría de la comunicación humana del psicólogo austríaco que desarrolló su carrera en EEUU, Paul Watzlawick. Para refrescar nuestros conocimientos de matemáticas y de ciencias, un axioma es “una proposición que se considera «evidente» y se acepta sin requerir demostración previa”. 
¿Por qué es tan evidente esa afirmación? Principalmente porque el ser humano es un ser social. Su fortaleza es saber mirar y “leer” a los otros. Todo lo que un sujeto hace o dice es leído e interpretado por sus congéneres para actuar en consecuencia. En un artículo del último número de la revista Mente y cerebro (Investigación y Ciencia) firmado por el periodista científico Thomas Grüter se afirma que “el sentido social determinó más el devenir de la especie humana que su inteligencia abstracta”. En este artículo también otro científico, Steven Pinker de Harvard, describe los tres grupos de capacidades humanas que hicieron que la especie humana encontrara un nuevo nicho ecológico novedoso y poderoso, el “nicho cognitivo”. De esas tres capacidades dos de ellas tienen que ver con la comunicación. Estas son: el lenguaje y la confianza mutua, el otro es la capacidad de hacer y usar herramientas. Es decir, el ser humano se hizo dominante y se hizo humano en el mundo basándose sobre todo en la comunicación y la tecnología.
Ahora vivimos como nunca en una etapa de comunicación y de tecnología. Estamos, al contrario de lo que muchos pueden pensar, en una etapa “profundamente humana”, una etapa en que florecen las dos características que nos hicieron mas humanos. 
Volviendo a la afirmación del título de este post, se saca una conclusión muy importante que podemos usar cuando ayudemos a nuestros clientes con su comunicación: comunica todo, tanto lo que actualizamos como aquello que tenemos abandonado. Podemos ser más activos en redes sociales con una fantástica estrategia de social media y comunicar de este modo nuestra energía y tener al mismo tiempo abandonada nuestra web con un diseño antiguo. El resultado es que la web estaría contradiciendo nuestro mensaje comunicando que estamos anticuados y anulando nuestros esfuerzos en la Red. ¿Podemos afirmar que somos cercanos a nuestros clientes colgando informes o largos textos que nadie tiene tiempo de leer y no hacer el esfuerzo en convertirlo en un vídeo o en una infografía que facilite su comunicación?Todo comunica, lo que hacemos y, por desgracia, lo que dejamos de hacer. Hemos de ser conscientes de esto o no comprenderemos nunca profundamente la comunicación.

sábado, 21 de febrero de 2009

Más sobre esta máquina de supervivencia que llamamos cerebro


Ya en entradas anteriores he tomado reflexiones sobre el cerebro y sus fascinantes cualidades que nos hacen pasar por decisiones a lo que de verdad son emociones y en este caso nos hace creer que lo que hacemos se decide en nuestra voluntad y, en realidad, las mediciones indican lo contrario. ¡ que dispositivo tan peculiar es el cerebro ! Siempre me pregunto si tras millones de años de evolución, las características del mismo que se desarrollaron para mantenernos vivos en medio de peligros al aire libre no sirven también en esta fase de civilización que solo tiene algunos miles de años en todo ese devenir de su formación.

Este video de Redes (Punset) y su continuación nos adentran en la divulgación del funcionamiento del cerebro

domingo, 1 de febrero de 2009

Pensar es gastar sin malgastar


Esta entrada encontrada en Menéame reflexiona sobre unos datos básicos del consumo del cerebro humano en estado de reposo y con un actividad que exija una mínima concentración. El resultado es que el consumo se multiplica por 15 cuando pensamos inlcuso un poco y así, casi el 40% de la glucosa que metabolizamos la consume nuestro cerebro. En algún libro de divulgación leí que el cerebro desarrollado como el nuestro era un "lujo del cuerpo" y que ese enorme consumo hacía que el cuerpo no se pudiera permitir otro lujo, por eso (esto no gustará a los vegetarianos) un cerebro muy desarrollado solo podía sugir entre animales carnívoros. La razón es que los herbívoros tienen un sistema digestivo más complejo para transformar en porteinas su alimento, y ese sistema digestivo es su lujo que consume gran parte de su energía. Los carnívoros, al comer a los herviboros pueden ahorrarse ese lujo de sistema digestivo e invertir en la evolución en otro lujo, en el desarrollo del cerebro. El hombre es el último paso de este desarrollo (eso pese a que, como decía una noticia de hoy, que casi el 50% de los británicos no crean en la teoría de la evolución).

Pero hablando de pensar y de este juego entre la ciencia y las creencias que se da cuando se habla de evolución me trae a la cabeza el tema central de una obra de teatro excepcional que estará solo hasta fines de febrero en Madrid en el teatro Español, me refiero a "El encuentro entre Descartes con el joven Pascal" de Jean- Claude Brisville (sel mismo autor de "La cena" para los aficionados al teatro) y con dirección de Josep-Maria Flotats. Dos magníficos actores en el escenario, un diálogo inteligente y profundo, y divertido a ratos. Un personaje atractivo, Descartes, a sus 51 años, a punto de partir a Suecia para enseñar filosofía a la reina Cristina de Suecia (donde moriría a causa del frio). Un Descartes amante de la vida y de la ciencia frente a otro personaje, un joven Pascal que reniega de la ciencia, a la que había dedicado sus primeros años, para convertirse en el seguidor del abad de Ypres, una secta ultrareligiosa que ve faltas de fe por todas partes y en especial recela de los jesuitas. Un personaje que profundiza en una senda de fanatismo frente a un Descartes en su madurez que aprecia las alegrías que da la vida. Dos personas que hablan durante una hora pero que la final descubren que parten de puntos de vista tan distantes que desgraciadamente no tienen nada que decirse. Flotats es un lujo, construye un Descartes maravilloso y maduro. Me encantó. Una hora y diez minutos que recordaré siempre.