viernes, 21 de diciembre de 2012

¿El fantasma de Kerensky?



En este blog no suelo hablar de política  al menos desde el punto de vista de las maniobras de los partidos políticos  no me interesa mucho, pero sí de las transformaciones de la realidad (educación, políticas tecnológica, etc) que si considero plenamente "política" en sentido amplio. Sin embargo, ésta es una excepción. Esta es una reflexión libre, provocada por la noticia del acuerdo entre CiU y ERC y basada solo en analogías de la Historia que entiendo que en sus detalles puedan ser imprecisas, pero no tanto en las tendencias que marcan y que creo que son aplicables a lo que creo que podría a pasar en Cataluña en los próximos años.

Cuando ocurrieron las elecciones catalanas que Artur Mas convocó, como un salto adelante, para forzar el referéndum para la independencia de Cataluña de España, buscando una mayoría absoluta de CiU, y por tanto su liderazgo indiscutible en este proceso, ya empecé a pensar en ello. Cuando el resultado supuso lo contrario a lo buscando, perdida de 12 escaños de CiU, sin mayoría absoluta y aumento de ERC al doble, es cuando la analogía histórica me vino más clara y este post es para compartirla.

Parece una constante histórica que cuando se da el paso de desafiar radicalmente el orden establecido, algo que es el inicio de algún tipo de revolución (tanto progresista como involucionista) y, por tanto desatando poderosas fuerzas emocionales que estaban dormidas, ocurre que siempre suele haber dos tipos de fuerzas (en el campo de los que propician el cambio). En primer lugar siempre existe algún partido o fuerza más moderada que pretende mantener un puente entre ambos mundos y que desea gestionar ese transito y liderar la nueva etapa, esa seria el papel que CiU y Mas pretenden tener. Pero alrededor del movimiento siempre existen minorías más revolucionarias, que viven más profundamente el cambio previsto, y que lo creen más pues no tienen otros intereses que ese y que acaban por desafiar a esa fuerza más moderada y tomar el control de la situación a medio plazo. Estas minorías no quieren establecer ningún transito con la antigua situación sino desbordar el presente y consolidar la nueva situación. Empiezo ahora con ejemplos históricos de amplio conocimiento.


  • Esto puede verse en la creación de la URSS, en que la revolución de febrero de 1917 que derrocó al Zar fue liderada entre otros por el revolucionario Kerensky (considerado como más peligroso en los informes de la policía del zar que le propio Lenin) , que llego a presidente del gobierno, y apoyado entre otros en los mencheviques. Sin embargo, intentó gestionar el transito entre las dos situaciones y en medio de una crisis como la I Guerra Mundial en que las tropas rusas eran derrotadas y poco a poco su política fue siendo cuestionada por los bolcheviques, más radicales en sus deseos de cambios y que en la revolución de octubre de 1917 hicieron caer su gobierno y tomaron el control del Estado rompiendo definitivamente con la etapa anterior, entre otras cosas con acciones simbólicas como salirse de la I Guerra Mundial contra Alemania o matar al zar y a su familia.
  • También encontramos este desbordamiento en la Revolución francesa entre los girondinos y los jacobinos. Los primeros, sobre todo intelectuales y miembros de la rica burguesía de los negocios de provincias y federalistas. Eran 175 diputados de los 749 que tenia la Asamblea de la Convención y gobernaron desde 1792 a 1793, en algunos casos haciendo de puente entre el antiguo régimen, incluso gobernando un tiempo con el mismo Luis XVI, pero dirigiendo la guerra para defender las nuevas ideas de Francia. Sin embargo en 1793, los jacobinos, más radicales dirigidos por Robespierre y Marat  les acusaron de traición a la república y 21 de ellos fueron guillotinados y el resto tuvo que huir. Los girondinos se habían opuesto a la condena de Luis XVI y tras la toma de poder de los jacobinos la ruptura con el antiguo régimen se simbolizó en la muerte del rey.
  • Algo similar vemos también en la Alemania en 1933, en la república Weimar. En las elecciones la mayoría fue para el partido nazi, el NSDAP y la cancillería pasó a Hitler. Ese había sido un proceso en el que los partidos de centro y nacionalistas moderados, mayoritarios, habían jugado en otras elecciones con usar la los nazis para golpear (física y políticamente  a los partidos comunista y socialista) con la idea de que una vez hecho su trabajo estos partidos moderados que agrupaban a la rica burguesía y los industriales, controlarían a esos "jóvenes impetuosos". El resultado fue otro, su ascenso, su llegada al poder, el desbordamiento de la situación establecida y la disolución del Parlamento y de esos partidos, algunos de cuyos lideres fueron a campos de internamiento. Este fue su símbolo de ruptura con el viejo régimen en el que no creían, el fin de la república Weimar y el inicio del III Reich y toda la desgracia que vino después.

Espero que lo anterior se entienda bien, son solo analogías, no literales, me importa la lección que sale de allí  no quiere, ni mucho menos equipara la situación política en Cataluña en ideologías como los nazis, los comunistas o los jacobinos. Estoy seguro que se podrían encontrar muchas más analogías en la Historia, incluso contemporánea  en los movimiento nacionalistas en los Balcanes, pero el factor común, la lección es la siguiente: cuando se rompe una situación política  para superarla de modo radical y se desencadenan fuerzas emocionales que habían estado latentes, es ingenuo pensar que un partido moderado que quiera realizar una transición controlada no sea sobrepasado por otro movimiento más adaptado a esa nueva situación y que solo tiene ese idea como eje de su acción y maneja mejor el impulso del momento. Esto ya lo vimos en las elecciones catalanas cuando el tema a decidir en las urnas, ya no era la gestión de Cataluña sino sobre todo la independencia de Cataluña, lo normal es que aumentara ERC que tiene en eso su fortaleza y es inequívoco y una disminución de CiU que todo el mundo imagina moviéndose entre los dos escenarios. Quede así estas analogías como una predicción, el tiempo dirá si es correcto pues cada etapa histórica tiene sus propias fuerzas en conflicto.