lunes, 26 de enero de 2009

Un optimista se equivoca tanto como un pesimista pero lo pasa mejor


Vuelvo a hacer un comentario sacado de EN POSITIVO. En este caso se refiere a un comentario de William Randolph Hearst en la época de la Gran Depresión de los 30's. En aquel momento era uno de los grandes magnates de la prensa estadounidense. Como vimos en Ciudadano Kane, que se inspiraba en su vida, no era un personaje admirable pero no se le puede negar que estaba en pleno corazón de la sociedad de esa época y la entendía. Él entendía que la economía no es solo una ciencia social, también es un estado de ánimo colectivo, por eso escribió este telegrama a sus directores de diarios en la Navidad de 1931, en lo más duro de esa crisis:

"Al jefe le gustaría que todos los diarios evitaran en lo posible la utilización de la palabra depresión y, por supuesto, que evitaran hacer énfasis en la depresión".

Más tarde hubo una guerra, después un boom económico, después una crisis, después un boom económico, más guerras, .... Es decir los optimistas y los pesimistas se fueron equivocando por turnos, según los ciclos, ni más ni menos. La diferencia es que un optimista permite ir hacia adelante y el pesimista pierde su energía en un momento en que es esencial.