domingo, 8 de mayo de 2011

MovimientoE3. Reflexiones tras un día emocionalmente intenso

Acabo de venir de andar unos kilómetros para metabolizar toda la tensión emocional e intelectual de estos días. Ayer tuvimos una de las Jornadas más intensas que yo recuerdo en mi vida profesional, tuvimos el primer encuentro presencial entre más de 300 profesores que se había apuntado al MovimientoE3 y los promotores del mismo: Fundación Telefónica e Infonomía. Hay muchas lecciones personales y profesionales que se sacan de una “hora de la verdad” como ésta en la que te enfrentas cara a cara con las personas a las que has lanzado un reto y ha dado un paso adelante, han dicho sí e incluso han viajado muchos km y reservado un sábado completo de su vida para ese encuentro. Me gustaría reflexionar sobre estas lecciones aquí en la tranquilidad de mi blog.

En primer lugar me gustaría reflexionar sobre qué es un reto, Un reto es algo más difuso que un proyecto. En un proyecto tienes casi todas las respuestas porque seguramente hasta has tenido que hacer un plan detallado (de negocio) para convencer a otros. En un reto solo fijas una meta y un método y estas abierto a lo que vaya a pasar que esperas que sea importante. El reto “Vamos a cambiar la Educación desde la metodología del emprendedor” es suficientemente abierto como para no tener todas las respuestas de qué va a pasar y en eso hay que ser sinceros. Cuando Kénnedy el 25 de mayo de 1961 lanzó el reto de que EEUU pondría un hombre en la Luna y volvería a traerlo a la Tierra sano y salvo, lanzó un gran reto tecnológico a su país. Este reto puso en marcha muchos mecanismos para conseguirlo, entre otras cosas muchos recursos para la NASA, pero en ese momento en 1961 no podía saber ni el cómo, ni se tenía respuesta a todas las preguntas. JFK simplemente lanzo un reto, liberó una gran fuerza. Esto es un movimiento. Lo importante es tener claro lo que quieres conseguir y con quien. Yo ayer en el evento del MovimientoE3 no tenía todas las respuestas a las dudas que se planteaban pero sí estaba muy convencido, todos en el equipo estamos muy convencidos, de con quién hacerlo y que fuerzas hay que liberar.

Quiero habla ahora de esas fuerzas. El MovimientoE3 tiene una convicción básica. Nada se cambia desde dentro, y menos cuando el colectivo que lo podría hacer mejor (el de los profesores) tiene, o han tenido hasta ahora, tan poca influencia en las decisiones que tienen que ver con la educación. Pero como Alfons Cornella nos ha mostrado muchas veces desde sus investigaciones en Infonomía, esto ocurre en todos los sectores. Yo hace unos años trabajaba en Telefónica Móviles, lo que ahora es Movistar, y de pronto, alguien de fuera del mundo de los móviles, no era ni fabricante de móviles ni operador introdujo un producto que dio la vuelta al mercado y que hizo más por el consumo de datos y de Internet desde el móvil que todas las campañas de marketing que habíamos hecho en los últimos 5 años. Apple introdujo el iPhone y con él los teléfonos inteligentes con pantallas táctiles y el mundo fue otro. La publicidad de móviles que antes se fijaba en las cámaras del móvil o su capacidad, ahora se centraba en su acceso a redes sociales. Igual ocurrió con la publicidad, alguien desde fuera revolucionó el mundo de la publicidad en su versión on-line, Google con el Adworks redefinió cómo se iban a hacer las cosas en publicidad en la red. Historias parecidas podríamos contar de Amazon, eBay, etc. Esto lo resume muy bien Jorge Juan Fernandez en su libro “las reglas del juego” de muy recomendable lectura, cuando establece la que denomina “ley de las tangentes que hacen el circulo”. Desde la periferia, a base de tangentes es como se configura el círculo de la innovación, no desde el centro. Esta parece ser una regla en todos los campos y no vemos porque no lo va a ser en la Educación.

Esta ley, no significa que en esa innovación no deba haber personas que sepan de ese tema, al contrario, no se podría haber hecho un iPhone sin gente que supiese de telefonía móvil, o en Google de publicidad o de libros en Amazon. No se puede hacer un cambio sin expertos en educación y esos son los profesores y los pedagogos. Lo que dice esa ley es que las innovaciones que cambien la Educación no van a venir del día a día. En el día a día, con nuevas practicas, nuevas herramientas se producirán mejoras pero no un vuelco radical al modo en que se enseña o se aprende. Esto es lo que propone MovimientoE3 a los profesores, mirar hacia afuera, hacia la periferia, hacia otras soluciones y otros sectores. Esta es la idea, el reto de Alfons Cornella al que desde Educared, el proyecto de Educación de Fundación Telefónica y que ahora tengo la suerte de dirigir, dijimos que si, que lo apoyaríamos y que haríamos de él uno de nuestros focos principales de trabajo este año. A esto dijeron que si también más de 1200 profesores de los más de 100.000 a los que nos dirigimos directamente y los más de 50.000 que estimamos que se enteraron por oros cauces. Por eso el día de ayer en Madrid era tan importante porque era la conjunción física de un tercio de estos profesores, las personas que estábamos detrás del proyecto y la explicación más detallada del reto.

Esto me lleva la siguiente punto, al directo. Es muy difícil enfrentarse a un auditorio de 300 personas muy inteligentes y con fuerte capacidad crítica, con tanta experiencia y que ya han vivido muchos programas y supongo que muchas decepciones. Recordé que hace 10 años cuando hice un pequeño master de 6 meses en el IESE sobre las empresas y sus dinámicas, un buen profesor de la asignatura de “comportamiento humano en la organización” siempre nos decía que para formar un equipo siempre hay que contar con gente inteligente y con una actitud positiva. Con eso te asegurabas dos cosas, una buena que era que podías hacer lo que quisieras, que podías proponerte cualquier reto y lo conseguirías y otra mala y es que ibas a tener una vida más incómoda que si te rodeabas de personas obedientes pero poco activas y críticas. Este auditorio era así, incómodo desde ese punto de vista, pero con él se podía conseguir cualquier reto. Yo usé un palabra que creo pero que no es “políticamente muy correcta” que es que eran una “elite de actitud”, En realidad lo que quería decir es que no es tan fácil encontrar en ningún colectivo profesional gente a la que le lances un reto y digan “adelante, aquí estoy” sin muchos datos. Eso es una minoría especial, una élite, en el sentido en el que J A Marina habla de que en nuestra sociedad debería haber “democracia en las oportunidades y aristocracia en los méritos”. Todos somos iguales o deberíamos serlo en las oportunidades, hay que invitar a todos, pero no somos todos iguales en las actitudes o en los conocimientos. Me retracto de mi palabra si no es la correcta pero no de lo que quise decir con ella.

Otra de las vivencias emocionales de ayer fue la de intentar comunicar algo a un auditorio en el que todos son comunicadores. Un auditorio de personas cuyo trabajo diario es comunicar para enseñar, un auditorio de expertos. Eso hace doblemente difícil la tarea, en especial para mi que solo llevo un par de años dedicado con más intensidad a actos públicos.

El otro punto eran las expectativas. En estas semanas tanto Infonomía como nosotros cuando preparábamos este evento, y el de Barcelona de la próxima semana, teníamos una expectativa muy alta, basada en ver si conseguíamos transmitir correctamente todo aquello en que creíamos esencial y valioso del proyecto. Cada uno de los asistentes traía las suyas, había gente muy ilusionada de partida y gente que esperaba ser convencida y otras que tal vez esperaban comprobar que tenían razón y que no merecía la pena. Con todo eso contábamos y como en todo proyecto sabemos que cada “momento de la verdad”, cada momento en que hay que hacer algo concreto: evento presencial, primera exploración, concebir el primer proyecto educativo, tiene su propia perdida natural de participantes. Si lo hacemos mal y esta pérdida es muy grande el proyecto fracasará y si se mantiene la ilusión de varios cientos de participantes, el resultado tendrá entidad y creará el impacto que esperamos para provocar cambios.

Otras reflexión se refería a los protagonistas de este proyecto. Este tipo de proyectos necesitan de la colaboración de varias partes cada una de las cuales aporta algo esencial y recibe algo a cambio. Vamos a repasar cada uno de los tres participantes: Infonomía, los profesores participantes y Fundación Telefónica. Esto me ayuda mucho a entender la dinámica del proyecto.

Infonomía es una gran red de innovadores, un lugar de análisis, desde hace décadas, de la realidad de los cambios en todo el mundo, lo que le ha llevado a crear una visión de cómo cambian las cosas y como aplicar la innovación y las metodologías que usan quienes cambian el mundo, los emprendedores. Alfons Corenlla su creador es uno de los mayor expertos mundiales en innovación. Infonomía necesita recursos para poder llevar esa visión a la práctica y un sector donde centrarse. En ese camino se cruzó con nosotros, con Educared de Fundación Telefónica, nos convenció que era posible y así se puso en marcha el MovimientoE3.

Otra parte esencial son los participantes en el MovimientoE3, profesores en su mayor parte y que respondieron sí al reto “Quieres cambiar la Educación”. Son los que más conocimiento tienen, como grupo, sobre la educación, sus carencias y sus opciones, pero no suelen influir en los cambios, son tantos que no han teneido una voz. Ahora las redes sociales les permiten, oprimera vez un mayor impacto como grupo. Ellos son el elemento clave de este reto. Es claro que les mueven dos tipos de motivaciones, las que se denominan intrínsecas y las trascendentes. Repasando brevemente el tema de las motivaciones, hay una clasificación que las divide en tres tipos: extrínsecas (o externas), Intrínsecas (internas) y trascendentes. Las primeras tienen que ver con compensaciones materiales, el suelo es el mejor ejemplo. En este proyecto no hay de estas compensaciones, no hay dinero para los participantes, no hay créditos ni nada ligado directa o indirectamente algo material. Más bien al revés a los participantes se les pide un esfuerzo personal en tiempo para la realización de exploraciones en Internet y para elaborar un proyecto y hasta para aprender el funcionamiento de la plataforma donde todo este trabajo tendrá lugar. Todos los que vinieron al evento ayer se pagaron su viaje y su alojamiento si le fue preciso. Está claro que no es esta su motivación para estar en E3.

Motivaciones intrínsecas si que hay en el MovimientoE3 y en abundancia. Estas son las que tienen que ver con la profesionalidad, con compensaciones que afectan a tu interior, a como te sientes. Colaborar en un proyecto, aprender de Alfons Cornella, del trabajo de exploraciones que hagan el resto de participantes, de lo que se aprenda en el camino y en especial en el proceso de crear un proyecto, de que sea visto por el resto, sometido a comentarios y a valoración de tus iguales. Todo eso va al crecimiento profesional y eso si que lo da el MovimientoE3. Creemos que este es el gran valor que los profesores sacarán de ser activos en este proyecto. Pero eso no puede ser todo o el MovimientoE3 no se diferenciaría de otras propuestas, incluso de algunas de las que ya disponen en sus propias redes sociales de profesores. Es necesario ir a las Motivaciones trascendentes para entender en su totalidad la motivación de un participante.

La motivación trascendente es aquella que te impulsa a hacer algo por un bien superior, que afecta a otros, a toda la sociedad. El reto del MovimientoE3 apelaba a una motivación extrínseca que está asociada con la generosidad del ser humano. “¿Quieres cambiar la Educación?”. Este es un llamamiento para el bien de mucha gente, de generaciones futuras. Por eso el auditorio de ayer, el que habrá en Barcelona y los que no pudieron venir pero que dijeron sí a este reto son gente que aman su profesión y quieren crecer en ella (m. intrínsecas) y que son generosos (m. extrínsecas). Todo esto lo cruzará cada participante con el esfuerzo que ese compromiso le lleve y de ese balance obtendrá su decisión de seguir adelante o no.

Por último, el tercer participante es Fundación Telefónica, en concreto su proyecto Educared. Una Fundación, recibe dinero cada año en su presupuesto para que sus gestores hagan actuaciones en función de los objetivos de la Fundación y que no tienen nada que ver con los objetivos comerciales de la empresa que promueve esa Fundación y que suelen ser fines de carácter social y concretos. Así, igual que cuando uno va a una exposición en CaixaForum o en la Obra Social de la CajaMadrid o la Fundación Mapfre,etc, etc uno no piensa ni de que compañía de seguro es, ni de que banco o caja, ni espera que en esa actividad aparezca nada que tenga que ver con eso. Lo único que hay son marcas. Igual ocurre con nuestros proyectos. Fundación Telefónica tiene uno, Proniño, de lucha contra el trabajo infantil a través de la educación con más de 211.000 niños beneficiados en Latinoamérica , otro proyecto de conocimiento, relativo a publicaciones de libros de análisis sobre el impacto de las tecnologías en la evolución social, otro sobre arte y tecnología, otro sobre jóvenes y voluntariado y Educared, un programa educativo, con más de una década de trayectoria, y con el objetivo de mejorar la educación, en especial usando nuevas tecnologías.

Educared lleva más de 10 años haciendo proyectos alrededores de la educación, con más o menos impacto pero todos ellos con sentido pues se realizan con profesionales del entorno de la Educación. Sin embargo, todos sabemos que cuesta lo mismo en esfuerzo y recursos hacer un buen proyecto que un mal proyecto, por lo que nuestro trabajo consiste en buscar buenos proyecto, proyectos que aporten algo y que den sentido a ese gasto de recursos. A veces sale bien y otras mal pero lo que ocurre a veces es que te toca “el gordo”. Encuentras un proyecto, que tiene mucho sentido, con un aliado que admiras y en quien confías (Infonomía y Alfons) y que involucra a quien todos los análisis internacionales consideran que son la clave de la transformación de la educación en un país, los profesores. Cuando eso ocurre, cuando tienes un proyecto así entre manos, un proyecto como el MovimientoE3, en ese momento no solo pones allí los recursos que te han dado para gestionar, pones tu pasión y la de tu equipo. Y eso es para nosotros MovimientoE3, un proyecto en que ponemos nuestra pasión y ante el que somos, por tanto, más vulnerables pues ponemos más de nosotros mismos.

Esto me lleva a un último punto, muy personal y emocional, las críticas. Cada uno gestiona las críticas como puede, dependiendo de lo acostumbrados que estés al escrutinio público. Yo reconozco que todavía lo estoy poco y tienen un efecto emocional importante en mi. Sin embargo, pese a este desequilibrio que me producen, lo que si que distingo son las críticas en dos grupos: las que viene desde el compromiso y las que vienen desde fuera. Si leo una crítica de alguien que estuvo ayer en Madrid o lo siguió por streaming siendo parte del MovimientoE3 me aporta información. Puede que me indique que entendió mal algo y no consiguió enganchar con el reto y lo analizo como algo que hicimos mal, algo que tenemos que mejorar o que pensar mejor porque alguien que se comprometió, que dio su confianza al proyecto en lo emocional no ha quedado convencido en la racional. Esas críticas hacen mejorar al proyecto, las agradezco y les pido a quienes las hagan que esperen a la repercusión de las mismas, a los cambios que produzcan en nuestra concepción del proyecto.

Después están las criticas desde la periferia, fuera del compromiso, la de los que no dieron el paso de unirse al E3, la de los que no estuvieron ayer ni se sienten involucrados. Las leo a veces y otras no, pero sinceramente considero, como leí una vez, que es solo un “opinión” más y las opiniones son como las narices, todos tenemos una, ni más ni menos. A veces son criticas desde la desconfianza o directamente criticas desde las concepciones previas, desde los prejuicios. Esas no aportan nada, no me interesan.

En todo lo que he leído estos días he encontrado los dos tipos de personas que encuentras en cualquier profesión y colectivo. Gente que tiene una solución a cada problema y otra gente que tiene siempre un problema para cada solución, esto es así y solo queda aceptarlo y tener sabiduría para poder identificarlos. Hay personas que son como alquimistas con una piedra filosofal y que son capaces de convertir cualquier material en oro, en oportunidad (muchos estaban sentados en la sala ayer) y otros alquimistas que tienen la piedra con poderes contrarios la que convierte cualquier pepita de oro que encuentren, cualquier oportunidad por pequeña que sea, en plomo

En resumen, tras un día tan intenso en lo emocional y en lo intelectual necesitaba esta larga reflexión, pensar con perspectiva y sentir que el MovimientoE3 sigue siendo un proyecto con mucho sentido, que puede desencadenar fuerzas que sí que permitan su objetivo, cambiar la Educación o contribuir a ello, con la fuerza de todos estos profesores.

Esto es un reto, como el que imagino de los aventureros que en el siglo XIX se internaban en una selva. Lo único que sabían es que podían descubrir algo importante, pero lo único que podían hacer para descubrirlo es dar un primer paso, tener fe e internarse en una selva donde no sabían lo que les esperaba. Este tipo de consejos se suele dar en el emprendimiento, así las tres preguntas que yo aconsejo que se haga un participante del MovimientoE3 si quiere vivir esta aventura son las siguientes:
¿por qué no?
¿por qué no yo?
¿por qué no ahora
?

6 comentarios:

©Lola dijo...

Querido Pepe, cuanto más te conozco, más me gustas. Eres una persona espléndida, o un magnífico actor. En cualquiera de los dos casos, tienes mi enhorabuena por tus grandes cualidades.

Yo que he escrito sobre el término que usaste, "élite de actitud" y ahora veo que lo escribí mal en mi blog, quiero aclararte algo.

No tengo nada en contra del término. Al contrario, yo creo en la excelencia, en que alguien tiene que liderar, gestionar, etc. Yo no creo en las comunas, no sirvo ni para compartir el mando de la tele, jajajaja. Ahora en serio; mi agobio no es con el término, ni siquiera con la idea o el concepto que tú usaste, mi desazón es que, cuando te escucho, me da rabia que lo que tú dices no me lo diga mi consejero y que, además, me pague por mi buen hacer. O que deje de pagar a quienes no rindan cuentas. Darme cuenta de las horas de más que le regalo al trabajo, que me tiene intrínsecamente motivada a la par que extrínsecamente jartita de coles.

He tirado la toalla alrededor de 25 veces en mi vida: todos los meses de junio desde que empecé a trabajar. Y luego vuelve septiembre con otra ventanita de esperanza, y cada año va siendo mejor, que no peor, y bueno... que la idea desde tu fundación y tu equipo me parece buena, que lo que defendéis, con alguna reserva que te iré contando, me parece positivo y que a mí lo que no me gusta es ver a la docencia haciendo campaña o peleando un voto por cuatro duros.

No sé si conoces el Plan de "Mejora y Calidad" de mi consejería... pues esos planes y los concursos para mejorar la educación más algunos premios de los que conozco a los premiados, me dan urticaria. Y eso y sólo eso (de momento) es lo que me tira patrás, que no quiere decir que yo me deje tirar ;)

No sé si me he explicado bien, pero en lo que yo sé y puedo, tienes mi colaboración (ya veré qué os puedo sacar para mi colegio), entre otras cosas porque sé que puedo decirte lo que pienso sin que me montes un cirio ;)))

José L. Castillo dijo...

Varias cosas... Y no muy bien hiladas, la verdad...

1º) Pues has dado con una clave interna muy cierta. "Somos tantos que nunca hemos tenido una voz". Pero no solo por el número. También por la estructura de la organización educativa. Que como buena hija de su tiempo es una cadena. De producción industrial, para más señas. Una cadena piramidal en la que los atascos, los cuellos de botella, los pueden provocar los eslabones intermedios. Por eso no se da voz a muchos. Porque no hay tiempo (además de que hay miedo a perder el control). Y ayer no vi ningún atasco. Eso me entusiasmó, aunque sigo siendo devoto (por que ya es cuestión de fe lo mío, la verdad) de lo público. Así que creo que sí, que no ofrecéis una organización en cadena, sino en red. Me la creo. :)

Ayer vi, por primera vez, que cuanto mejor le vaya a una iniciativa privada, mejor le irá a lo público. Porque habéis sabido crear un camino alternativo que no es que la Administración no sepa. Es que no puede. Hasta que lo aprenda.

2º) Pero sí sigo intranquilo con el término élite. En el sistema educativo se usa para que te aíslen. No es que me importe mucho, la verdad, vivir aislado en mi centro. Pero operativamente, si quiero que lo que hago llegue, sí es un problema. Sigo pensando que evitaríamos problemas si concebimos que vamos de avanzada por un camino por el que muchas y muchos pueden pasar si quieren. Que estamos desbrozando. Pero que no somos élite. Si nos ven así, cualquier innovación que surja será bien acogida por las élites (ministerio, consejerías). Pero ya está. Y una transformación requiere algo más, creo. Requiere que la sociedad se dé cuenta de que una comunidad tiene que tener una política educativa común que dice hacia dónde queremos ir. Esto de lo educativo es más un problema social que de élites, creo.

Y aún así, me gustó mucho que alabaras nuestra actitud. Compartida con mucho profesorado que es invisible o que no sabe cómo encauzarla.

3º) Me entusiasma la idea de entablar un diálogo con otros campos. Para que se haga verdad la idea de bricolaje social, de mashup, que ayer usó Alfons.

Y me gusta porque no me gusta. :) Me explico (¡espero!).

Quiero decir (ya lo dije) que me gusta porque me obligará. A explicarme mejor, a fundamentarme mejor, a argumentar mejor, a explicitar mis metas y no darlas por asumidas ni compartidas por otros. Y, también, a variar mis ideas. Me hará crecer. Me temo que yo voy a ganar con esto mucho más que Fundación Telefónica, Infonomía o Educación, jejeje. Es mi motivación intrínseca.

4º) Y yendo a la motivación trascendente, no tengo ni idea de si con esto vamos a cambiar algo, realmente. Pero sí tengo una certeza: que lo vamos a acercar. Probablemente se lo pondremos más fácil a otra gente. ¡O a lo mejor incluso tenemos suerte! Mmmm... Sí, sí, quiero ver la educación de mi comunidad cambiada y quiero sentir el orgullo de haber participado. Como dice Lola: porque quiero y porque me da la gana (eso es casi ya un lema). Pero para que eso llegue sería bueno que recordáramos que todo éxito, durante el proceso, tiene una pinta de fracaso que no veas...

En ese sentido ayer me preocupó el tema de los indicadores de éxito, que aún no conozco. Como los pretendamos en plazos muy cortos pueden ocultarse las motivaciones intrínsecas. Buscar el éxito nos lo puede quitar (o a lo mejor esto es sólo una frase de filosofía barata de las mías...) :)

5º) Sí, hay 5º, y 6º, y 7º. Pero no son para hoy, no. Para hoy, por lo menos en mi caso, es estar agradecido por vuestro trabajo y sentirme emocionalmente (y con grandes esperanzas de que sea pronto racionalmente) muy comprometido con un proyecto acertado.

¡Soy un tío con suerte, joder...! :)

¡Gracias! ¡Seguimos!

frankydigit dijo...

¡Bienvenido sea el "ME3"!¡Enhorabuena! Así es como se hacen y promueven los cambios de verdad, siguiendo los principios de la metodología IAP (Investigación y Acción Participativa). Además, observo, por fin, un proyecto con mucho sentido común que, lamentablemente, tan poco abunda en nuestro país. Éste (el sentido común), como muy bien expresas, no es más que la fusión entre pasión y conocimiento, que demuestras a raudales con este nuevo proyecto. Querido Pepe, creo que con el "ME3" acabáis de plantar un árbol maravilloso que crecerá y contribuirá al necesario cambio de paradigma pedagógico, y será capaz de transformar de una vez por todas nuestro deficiente sistema educativo. Éste no puede seguir por más tiempo al albur de los vaivenes legislativos de nuestros gobernantes. En efecto, ya hemos tenido bastantes leyes y pocos cambios. Es momento, pues, de probar otras alternativas. Las leyes no siempre son capaces de apartar las piedras del camino. La IAP, sin embargo, sí.

Termino con una excelente frase de la célebre pedagoga chilena, Gabriela Mistral, que viene como anillo al dedo: “Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino.” ¡Menudo árbol has plantado, Pepe! ¡Enhorabuena!

vorpalina dijo...

http://www.transformaespaña.es Con Dioni impulsando nuestro trabajo http://xurl.es/ij9kl tenemos seriedad y visión de modelo garantizados en el trabajo. Hay mucho debate al respecto pero con el esfuerzo de todos podremos mejorarnos y sobre todo hacerlo con visión a largo plazo (para las generaciones futuras como comentaban Lola y Jose Luis). Enhorabuena y gracias de nuevo

anibal dijo...

Normal que un proyecto como este reciba críticas de diversa índole y probablemente cada docente es capaz de aportar matices al mismo desde su experiencia; y es sano analizar las críticas externas, incluso mordaces o prejuiciosas, porque nos hacen mantener un saludable estado de predisposición al ajuste y el cambio, es un buen tipo de escucha activa, escucha nerviosa diría yo.

Es posible que el proceso de selección de proyectos en E3 mejorara desde otro diseño, o que se haya analizado poco el sector profesional destinatario, o que debería identificarse con un par de líneas ideológicas o de base acordes con acuerdos educativos internacionales, o que haría falta una especie de “traducción” terminológica a contexto educativo pues los productos son personas, o...

Incluso hay posibilidad de que no exista E3 en un par de años y que nadie hable de él, de la misma forma que pudiera ocurrir que E4 sea algo increíble.

En mi caso, pocas cosas me quedan por vivir, que no hacer, en el sistema educativo español y lo único que verdaderamente me llama la atención en el 2011 es la acción; ni siquiera la actitud que tanto te llega, Pepe, me dice mucho en los tiempos que corren. Los congresos y saraos están repletos de buenas actitudes, y por miles se encuentran proyectos de celulosa cargados de actitudes positivas, novedosas y, sobre todo, dialécticamente impactantes... mejor no asomarnos a la realidad que esconden muchos de ellos.

Luego que hayáis puesto en marcha este proyecto educativo para mi ya es suficiente motivo para felicitaros y desearos la mayor de las suertes; no es incompatible con la enseñanza pública que iniciativas privadas emprendan cosas que puedan ser de interés general; no estáis moviendo fondos públicos, sólo vuestra pasta y la estáis invirtiendo en una causa que lo merece. Me gustan las personas, y alguna tienes ahora cerca jejeje, con las que cenar es un problema pues te preguntan... “¿Oye, qué podemos hacer en esto?” y ya puedes tener cuidado con lo que dices pues se puede convertir en realidad al día siguiente, y se valorará, y te pedirán cuentas, y se evaluarán resultados,... pero al día siguiente estamos trabajando a 200%

Si realmente tenéis con este proyecto algún tipo de interés paralelo, eso no es incompatible con tu honestidad ni con la del proyecto que yo #tambiénmelacreo. Suerte y salud!

MercurioE3 dijo...

He accedido a tu blog y a esta entrada dos meses y medio después de que la publicaras, pero más vale tarde que nunca.

Realmente hasta hace poco no sabía siquiera quién eras; tan solo un señor muy serio con bigote y perilla que habló muy correctamente en la reunión del E3 de Madrid e intentó animarnos a que participáramos. Incluso pensé que eras un ejecutivo de telefónica al uso que venía a presidir el cotarro que otros habían organizado y echarse una medallita.

Hoy, dos meses y medio después, sé que no es así. Poco a poco te he ido descubriendo (las redes sociales eso es lo que tienen...) y he visto tu grado de implicación no solo en este proyecto, sino en muchos otros relacionados. Y me ha gustado lo que he descubierto: compromiso, cercanía, inteligencia, sensibilidad y un gran sentido del humor.

Si ya estaba convencido, esta entrada de tu blog me lo ha venido a confirmar. Me parece la reflexión inteligente de alguien que se siente responsable de un proyecto que quizás funcione o quizás no; de un proyecto que acaba de echar a andar y que puede encontrase con mil trabas; de un proyecto en el que están implicadas tantas personas y tantos factores que nunca sabes cómo puede evolucionar.
Han pasado dos meses y medio y no sé, desde tu óptica, como verás la evolución del proyecto.
Yo solo puedo hablar por mí, aunque por lo visto y leído me he encontrado con gente entusiasmada, trabajadora y comprometida; gente que no duda en robar horas al sueño para explorar en este fantático mundo de la educación; gente que alarga sus jornadas laborales y dedica fines de semana y vacaciones a saber algo más, a poner su grano de arena en un proyecto que quizás sea uno de LOS PROYECTOS de este inicio de milenio: cambiar la educación para cambiar el mundo.

Por mi parte, te he de decir que yo he sido muchos años uno de esos docentes sin voz pero con mil manos que, en su pequeña aldea gala, ha resistido al invasor de la comodidad y la inercia para sacar una erre bien pronunciada o un dos-más-dos-son-cuatro, al tiempo que recibía a cambio una sonrisa. Y este movimiento (como otros, pero para mí ha sido este) me ha supuesto la posibilidad de abrirme al mundo de la "confederación gala", donde encontrarme con el saber hacer de tantos Asterix, la incombustibilidad de tantos Obelix, y el conocimiento de tantos Panoramix...

En fin, no sé si te servirá de algo, pero puedo asegurarte que tu labor contribuye de forma muy significativa a crear la poción mágica que este movimiento necesita.

Sé, por otra parte, que jugamos en divisiones muy distintas, pero te aseguro que estaría encantado de compartir contigo un buen vino de Lutecia y un jabalí (si es acompañados por la bella Falbala, mejor aún).
Un saludo desde el bosque del muérdago, donde tienes un amigo.



Santiago (Mercurio)


P.D.: Está locos estos romanos apocalípticos